«Nunca pensaron en morenos como superhéroes»: Mabel Cadena

En el cómic de 1947, Namora, hija de un atlante y una humana, es una superheroína que vuela, pero también puede nadar a altas velocidades, posee una fortaleza inagotable y su piel es a prueba de balas. Setenta y cinco años más tarde, este personaje conserva lo azulado de su piel marina, pero a diferencia de la historieta original, Namora no es hija de una mujer caucásica. Mabel Cadena (Estado de México, 1990) es la actriz que se encarga de dar vida a esta deidad de los mares, uno de los personajes de Black Panther: Wakanda Forever, el próximo estreno del universo cinematográfico de Marvel, que llega a los cines el 10 de noviembre.

Con 32 años, Cadena recuerda vívidamente cuando le dijeron que los superhéroes no se veían como ella, por lo que fue una grata sorpresa interpretar a Namora. “Para mí representó confrontarme con todas las cosas que escuché de niña y que quizá no me tomé en serio, pero se quedaron grabadas en mi cabeza”, dice la actriz en entrevista. “Me decían que las personas morenas no se ven bien, no retratan así, que no serían jamás superhéroes”, comenta. Para esta gran producción de Marvel, Cadena cree que ella y Tenoch Huerta, quien actúa como el príncipe marino Namor, por fin están dando la vuelta a la historia de racismo en el cine. “A veces una imagen en pantalla es mucho más fuerte que nombrar ciertas cosas”.

Aunque se trata de su primer trabajo en Hollywood, Cadena está muy lejos de ser una novata. Empezó su carrera en televisión en la serie Capadocia(HBO, 2012), donde interpretaba a Adela Rosa, una mujer que fue encarcelada. “Fue el primer trabajo que tuve”, recuerda, pero antes pasó varios años estudiando actuación, Psicología y unos años más tarde, una maestría en Pedagogía.

La princesa marina Namora en un póster promocional de 'Black Panther: Wakanda Forever'.
La princesa marina Namora en un póster promocional de ‘Black Panther: Wakanda Forever’.MARVEL

La superheroína de ojos oscuros

Quizá sea esa versatilidad la que hace más sencillo verla como una superheroína con una historia increíble que contar. Para llegar a ser la diosa de los mares, primero fue conocida como Tecuelhuetzin en la serie televisiva Hernán (2019), la hija de un guerrero indígena en la época de la conquista. También dio vida a la prostituta Ramira en Diosas del Asfalto (2020), donde un grupo de mujeres toma la justicia en sus manos y asesina a violadores en las periferias de Ciudad de México.

Fue después de este papel cuando la actriz pensó que solo la iban a otorgar personajes de sicaria, boxeadora o de mujer indígena. “No es que sean malos papeles ni mucho menos, pero no me daban otros. En algún punto que empecé a tener la oportunidad de interpretar estas otras mujeres con otro tipo de estatus”, refiere. “Me he tomado muy en serio el cómo quiero retratar a las mujeres en mi vida”.

Fue en El baile de los 41 (Netflix, 2020), donde Cadena comenzó a reinventar a las protagonistas de su carrera. El papel de Amada Díaz, la hija del dictador Porfirio Díaz, y su falso matrimonio con un hombre homosexual. “Están las historias de realismo y las historias fantásticas que también me emociona mucho explorar”, comenta.

Ni morena pobre, ni blancas tontas

No es la primera vez que Cadena tiene que hablar de su color de piel como si fuera una condicionante de su trabajo, pero ha tenido que encarar que no es ese el rasgo que la hace una mejor o peor actriz. “No dejé que ni los comentarios ni los estereotipos frenaran el recorrido que quería tener”, dice.

Pero los comentarios sobre su apariencia empezaron desde las personas más allegadas. Ya en la adolescencia y con plena conciencia de querer ser actriz, un familiar le dijo que nunca pasarían de darle los mismos papeles, “de abnegada”, como si quisiera suavizarlo. “En otro momento alguien me dijo ‘¿por qué no te operas?, ¿por qué no te pones más busto?’ ¿Y yo por qué querría hacer eso?”, recuerda.

Su delgada figura es prueba de que jamás se ha practicado alguna intervención quirúrgica para ayudarle a obtener papeles en la industria cinematográfica. Que para ser una princesa de los mares no hace falta tener cabellera rubia, grandes caderas y ojos, como la Namora que retrata el cómic de Marvel. Para Cadena no es un asunto de apariencias, sino de la historia que se busque contar. “Estamos ahí (ella y Tenoch Huerta) y me da esperanza, no solo para las personas morenas, sino, esperanza para que exista una diversidad de narrativas”, dice la actriz.

Pero al mismo tiempo que sabe que se le ha etiquetado incorrectamente por ser morena, recuerda que sus compañeras actrices blancas (como Ximena Romo, con quien trabajó en Diosas del asfalto) tampoco han podido explorar su potencial en los escenarios o frente a las cámaras. “Más allá del color de piel, es hacer historias que toquen y que sean profundas y que puedan mostrar una diversidad de vida”.

Para esta joven actriz el mundo de las series y las películas es una forma de soñar despierto, un mundo donde un moreno puede ser un elfo y una mujer blanca también puede sufrir intensamente. Como dijo en su momento Salma Hayek al verse en Eternals, esos niños que ven las películas pueden sentirse héroes sin importar de dónde vienen. “Son tiempos muy poderosos para abrazar a los niños que hemos dejado atrás, a las niñas que hemos dejado atrás y darles la oportunidad de creer”, finaliza.

Texto original: El País / Darinka Rodríguez

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