The Last Dance: ¿La mejor narrativa de una era?

Por Edel López Olán (Permanencias Voluntarias)

“El no era Michael Jordan. Era Dios disfrazado de Jordan”

Larry Bird

 

Crear una narrativa ante un personaje como Michael Jordan es un trabajo titánico. Hablar del ícono y volverlo “humano” sin perder el esquema real de sus logros se convirtió un reto a lo largo de 10 episodios que nos remontan a lo más profundo de una época tan trepidante como desconocida para muchos de los aficionados (sobre todo fuera de Estados Unidos)

The Last Dance (Netflix 2020)  es un viaje que se centra en la última temporada de uno de los equipos más importantes de la historia del deporte: Los Chicago Bulls. La idea original, creada por un experto de cine deportivo como Michael Tollin y dirigida por Jason Hehir y producida por ESPN, nos transporta a lo denominado por el entreanador Phil Jackson como The Last Dance, y que definió la última temporada de los Chicago Bulls  en una narración retrospectiva de todo lo que ese equipo tuvo que pasar para llegar a esa última temporada de 1998.

La miniserie se convierte en un viaje muy interesante y revelador. Estar, literal, hasta la cocina en muchas de las etapas de jugadores, cuerpo técnico y directivos, se convierte en un gozo a la vista y a los recuerdos, y que invariablemente te remontan a cada uno de esos partidos, viviendo cada una de las canastas y los momentos fundamentales en la historia de un equipo ganador como pocos desde una narrativa esquematizada, pausada, y por momentos irreal y que juega con la retrospectiva para situar al espectador en el cómo y el por qué de los personajes principales de ese último momento como equipo en un logro técnico bien llevado hasta el último minuto.

La narrativa que circunscribe todo la historia en Michael Jordan, nos hace pensar por momentos que la miniserie nunca debió llamarse The Last Dance. A lo largo de los episodios, la métrica se convierte prácticamente en hablar de Jordan y las historias alternas que empujaban al equipo a ser mejores cada día a punta, en ocasiones, de una presión que llegaba a sacar a sus propios compañeros de equipo de sus casillas.

El director trato de mantenerse lejos de toda polémica desarrollada por el mismo documental, sin embargo, muchas de las declaraciones y temás expuestos en el mismo,  ensalsaron los ánimos sobre lo que se entendía era solo un documental biográfico, donde, por ejemplo, uno de los grandes olvidados del equipo como Scottie Pipen, es acusado por Jordan de “egoísmo” cuando a principios de la temporada 97-98 decide posponer su operación de rodilla a la vuelta del verano. Aquella decisión le relegaría de las canchas durante meses, dejando a Jordan, desde su punto de vista, solo frente al mundo. Pippen no estuvo satisfecho con esta versión de los hechos e incluso lo ha declarado en muchas ocasiones que el no tenía idea de como la narrativa de los hechos llevaría a la opinión pública a tener una idea errónea de los sucedido.

El enojo del #33 se da luego de ver el resultado final del documental, algo que no esperaba cuando aceptó ser parte del mismo y cuando dio la entrevista que fue grabada. “No sabía donde me estaba metiendo”, relatan algunas publicaciones que citan palabras de Scottie.

Los reclamos del alero se suman a otros como los de Horace Grant, señalado de filtrar información a un periodista para la publicación del libro ‘The Jordan´s Rules’, que destapaba la verdadera actitud de Michael en los vestidores de los Bulls.

Se estrenó “The Last Dance” el documental de Michael Jordan y los Chicago  Bulls | Diario de Cultura

El error de crear la narrativa sobre Jordan y los Toros, es que precisamente, el equipo no era considerado un equipo sin él, algo que (regresando un poco a la base inicial del sentido estricto del documental) sucede cuando Jordan se “retira” y los Toros siguen su camino de éxito sin la presencia del astro llegando incluso a las finales de conferencia.

Otro error creativo del documental se basa en la forma final de presentar un equipo “solido” en el vestidor y en la cancha y por otro lado machacaba la idea  Jordan era el centro y los demás siempre se mantenían lejos de su nivel. Cada capítulo se centraba en el poder y empuje grupal y el director terminaba por meter esa espina de qué los demás jugadores, mediante lesiones, comportamientos infantiles o mera incompetencia, fallaban y quizá ahí, en ese momento, se dan las razones de los resentimientos hacía el resultado final de la miniserie.

Pero polémicas más o menos, The Last Dance pone en evidencia el nivel competitivo de una liga en una era que cambió por completo la historia del baloncesto profesional, y qué, marco el inicio y el fin de una era dentro y fuera de la NBA.

Si eres aficionado a la historia deportiva y te encuentras dispuesto a recuperar desde la memoria todos los momentos alrededor de una figura como Michael Jordan, este es un documental que puedes ver en un fin de semana de principio a fin, pero, si no eres muy aficionado y te molesta un poco que se adore a una figura por más de 10 capítulos, este documental no es para ti.

The Last Dance se convierte en la narrativa perfecta, que crea la polémica necesaria para entender que la historia es creada por los actores más allá de lo que vemos ejemplificado en la cancha y se convierte en una serie imperdible si creciste viendo a Michael Jordan definir el juego y el nivel del mismo, pese a quien le pese.

Una recomendación de Cinema Gizmo.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .