Los festivales del mundo…¿En peligro?

Texto original: Fotogramas

La pandemia actual ha supuesto un verdadero terremoto para el conjunto de los festivales, nacionales e internacionales, desde hace casi un mes. Todo el trabajo de un año, artistas confirmados, hoteles reservados, proyecciones previstas, salas contratadas, derechos de autor, reproducción y exhibición contratados, campañas de publicidad y marketing cerradas… en cuestión de unos días dejaban de tener sentido.

La primera respuesta, ante esta situación inhabitual, ha sido un aplazamiento temporal de los certámenes, en espera de un confinamiento breve. Opción del Festival de Málaga, uno de los primeros de afectados por esta pandemia, en la línea de lo que días después también decidió el equipo al frente de Cannes. No hicieron falta muchos días para descubrir que este contexto temporal iba a prolongarse mucho más tiempo de lo esperado.

El mítico Festival de TriBeCa (fundado en 2002, entre otros, por el actor Robert de Niro, como respuesta a los atentados de 2001 y la pérdida de vitalidad que sufrió el barrio neoyorquino que lleva su nombre) situado por sus fechas, del 15 al 26 de abril, como el siguiente en un nutrido calendario de citas cinéfilas imprescindibles, ha optado por una decisión original. El jurado de lujo de la Sección Oficial (Danny Boyle, William Hurt, Demián Bichir, Judith Godrèche y Sabine Hoffman) visionará las 10 películas de la competición y publicará su fallo en las fechas previstas. No obstante, sus responsables esperan que público y crítica puedan disfrutarlo en fechas posteriores, cuando los cines vuelvan a abrir y se levanten las medidas de confinamiento por la pandemia.

De estas diez seleccionadas tres son latinoamericanas, lo que confirma de nuevo la potencia de estas cinematografías que siguen conquistando galardones a lo largo y ancho del planeta. “Kokoloko“, del mexicano Gerardo Naranjo, “Nadie sabe que estoy aquí“, del chileno Gaspar Antillo y producida por los hermanos Larraín. Y una joya insólita, que va a dejar completamente alucinado al jurado oficial, la peruana “Contactado“, dirigida por Marité Ugás y producida por Mariana Rondón (“Pelo malo“, Concha de Oro en el Festival de San Sebastián).

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Nadie sabe que estoy allí

Por cierto, atención también al documental ‘499’, de Rodrigo Reyes, sobre el legado de Hernán Cortés, casi cinco siglos después, con una meditación cinematográfica sobre la violencia, pasada y actual.

Contactado” es el tercer largometraje de Marité Ugás y se centra en el tenebroso mundo de las sectas en América Latina que conectan el pasado ancestral de sus países con los ovnis. Según su directora, “cuando empecé a investigar sobre cultos ET en Perú, conocí a seguidores necesitados de una nueva fe, así como a líderes que reproducían viejas estructuras de poder. Algunos de estos líderes, con discursos peligrosamente mesiánicos, ahora ocupan escaños en el congreso peruano. Esta operación se repite en otros países, donde ciertos cultos han adquirido poder al interior del sistema político”. La película dará que hablar y, con suerte, puede que esté en San Sebastián.

El D’A Film Festival Barcelona, que celebraba su décima edición del 30 de abril al 10 de mayo, ha decidido trasladar casi toda la selección de su programación a una versión online. En solo una semana su director, Carlos R. Ríos, ha cambiado todo el plan de comunicación y publicidad, renegociado casi la totalidad de exhibición de las películas y asociarse con Filmin (la plataforma de streaming más activa, original e interesante de cine de autor), para presentar durante las mismas fechas el certamen. Una selección impecable, bajo una nueva forma de celebración del festival, que dará a conocer a nivel nacional este imprescindible festival, que lleva 10 años mostrando lo mejor de la creación internacional del cine de autor más comprometido. Ironías del destino, inaugura también con un film de medio-confinamiento, la mejor película de Christophe Honoré de los últimos años, ‘Habitación 212 (Chambre 212)’. Eso sí, el décimo aniversario lo celebraremos, como desea Carlos R. Ríos, ‘todos juntos el próximo año’.

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La opción ‘online’ ha sido la escogida entre los festivales medianos, como la MCBAIX, Mostra del Cine Baix y su festival latinoamericano, que se celebrará del 22 de abril al 3 de mayo, con una selección de lujo: la magnífica ‘Canción sin nombre’, ‘Temblores’, ‘Yo, imposible’…

A nivel internacional la anulación de Cannes ha caído como un jarro de agua fría. Thierry Frémaux, su delegado general, ante la evidencia de la anulación del festival de teatro de Avignon (que se celebraba en julio) se ha rendido a la evidencia de la imposibilidad de un festival en vivo y en directo. Conocido por su constancia y espíritu combativo busca soluciones que colmen el gran vacío que puede dejar en toda la industria la anulación del festival.

Lo primero ha sido asegurar el Mercado profesional del certamen que se celebrará online en la segunda quincena de junio. Y entre sus proyectos actuales es asociarse al festival de Venecia (con las dificultades que ello implica) y, sobre todo, crear un label #Cannes2020 para apoyar el futuro estreno de las películas seleccionadas. El director estadounidense Spike Lee, presidente del jurado de la Sección Oficial de esta edición del Festival de Cannes, parece apoyar esta idea, en la línea de lo que imaginativamente ha decidido el Festival de TriBeCa.

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Canción sin nombre

Por otro lado, la Semana de la Crítica, la Quincena de Realizadores y ACID, secciones paralelas y tan importantes como el festival, tienen fijado su punto de mira en celebrarlas en otoño en París (como habitualmente se repetía cada año), entre los meses de octubre y noviembre.

Tanto Cannes, Locarno, Venecia y Toronto, casi seguro, no se realizarán de la manera habitual este año. El panorama internacional de festivales fuera de nuestro país ha quedado prácticamente desierto, en vista de las circunstancias actuales, y las posibilidades de cambios de última hora se reducen cada día.

La gran esperanza a nivel internacional se ha centrado en el festival de San Sebastián que, por sus fechas (18 al 26 de septiembre) mantiene la esperanza. El rigor habitual, el excelente profesionalismo de su equipo y la serenidad de su director, José Luis Rebordinos, se ha mantenido sin mella alguna. ‘Nosotros seguimos trabajando con la ilusión de que podamos hacer algo parecido a una edición normal del Festival’. José Luis Rebordinos jamás pierde la esperanza y confía en que ‘ojalá sea posible’.

El festival de San Sebastián es uno de los buques insignia del sector cinematográfico español. Dejando de lado la imagen que todo certamen está obligado a vender, estrellas de ensueño, alfombras rojas relucientes, glamour y alta costura… el festival es un centro neurálgico de futuras coproducciones, encuentros profesionales, relaciones artistas y productores, bases para futuras creaciones publicitarias, difusión y exhibición que se juegan gran parte del año en tan solo los días del festival.

Sin hablar del impacto económico directo que supone para la ciudad (unos 30 millones y otros 5 millones de euros de impuestos, cifra superior a la aportación pública que recibe, según datos de 2018), la creación de empleo, puesto que el festival casi multiplica por 10 sus empleados durante el festival (de poco más de 80 a 700 empleados), o los 70 millones de euros de impacto mediático en términos publicitarios y de imagen para San Sebastián.

¿Cómo será el Festival de San Sebastián? Si nada se tuerce en este ejercicio de futurología, y el cine es especialista es ‘happy ends’, la edición de este año será mítica, con récord de acreditados y asistencia y una repercusión internacional inimaginable. Eso sí, un certamen con imágenes que se conservarán en la memoria de la cinefilia internacional: limitación de aforo (con los problemas que ello puede generar), medidas sanitarias reforzadas a la entrada de las salas (geles hidroalcohólicos y hasta puede que desinfección de suelas de zapatos, tomas de temperatura, unidad sanitaria con test a disposición…) y proyecciones ante un público con mascarillas.

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Temblores

Las industrias culturales de este país, la cinematografía es pionera del sector, aportan un 3% del PIB. Una cifra nada desdeñable (casi milagrosa), visto el poco interés que todos los gobiernos han mostrado por este entramado industrial, tan primordial y mimado en todos los países más influyentes del mundo (por algo será). La situación es alarmante para todo el sector. Rodajes aplazados sine díe, paro masivo en sus equipos artísticos y técnicos, situación incierta de futuro, casi ninguna red de protección ante el desempleo…

Frente a lo que pueda parecer desde el exterior, el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) y una veintena de festivales nacionales están trabajando mano a mano, al unísono y con firmeza frente a esta situación que nos ha sobrepasado a todos.

Albert Einstein afirmaba que ‘en medio de la dificultad reside la oportunidad’ y se percibe un cambio, muy necesario, en dos o tres aspectos entre los integrantes de este sector tan competitivo. Lo que antes era habitual, como las prácticas ‘discutibles’ entre festivales para conseguir una primicia, un estreno, una exclusiva, bloqueando las selecciones ya confirmadas en otros certámenes más pequeños o menos notorios, esa metodología de trabajo liberal agresiva, parece producir rechazo. Se imponía hace tiempo un cambio de paradigma y los festivales pueden ser pioneros en ello.

Lo que esta pandemia ha confirmado es que un virus no tiene fronteras y que al público no le gusta que ningún festival se las imponga. La necesidad de trabajar juntos y el compartir recursos, no necesariamente económicos, parece entrar, de manera real, en las agendas de los festivales que no las practicaban en su justa medida.

La confirmación de que los festivales presenciales, junto con versiones, secciones o especiales online, creados al efecto, no solo son incompatibles sino necesarios, en una sociedad con una brecha económica o territorial, que impide a parte de su población disfrutar de esa oferta cultural tan enriquecedora como necesaria.

Por último, y quizás lo más importante, como afirma Vanesa Fernández Guerra, directora de ZINEBI (el otro festival de categoría A del país junto a San Sebastián) ‘el apoyo absoluto y la confirmada solidaridad de todos los festivales, ahora más que nunca, con nuestros equipos artísticos y técnicos, nuestras producciones, las empresas colaboradoras y todo el sector audiovisual’. Por fin nuestra red de festivales puede que trabaje, tras esta crisis (la enésima desde la primera proyección parisina en 1895), de una manera solidaria y eco-responsable.

Tenemos una red de festivales espectaculares, unos equipos altamente profesionalizados y un saber hacer y gestionar que extrae de ínfimos recursos resultados extraordinarios, pero seguro que mañana serán aún mejores. La economía y el público lo necesitan.

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